El destino del cazador
Después del chasco que fue para mi El soberano del Nilo, tenía hasta miedo de leer Assegai. Pero cada vez que Wilbur Smith vuelve a sus raíces, aunque reutilice su fórmula ganadora de siempre, escribe una novela que te atrapa y te hace vivir cada acción como si estuvieses en el lugar de sus personajes.
Rescato la sinopsis de la novela, tal cual como la comenté aquí en el blog hace más de 2 años:
En 1913, el ex-soldado León Courtney se convierte en cazador profesional en el África del Este británica, guiando a ricos y poderosos hombres de América y Europa en grandes safaris por los territorios de la tribu Masai, con la cual León tiene una relación especial. Uno de los clientes de León es el conde alemán Otto Von Meerbach, cuya empresa construye aviones y vehículos para el ejército del Kaiser y el tío de León, Penrod Ballantyne, comandante de las fuerzas británicas de África del Este, le recluta para recopilar información sobre Von Meerbach. León se enamora de la mujer del conde, Eva Von Wellberg, y descubre los planes del alemán de levantar una rebelión contra Gran Bretaña entre los desencantados sobreviviente de la Guerra Boer de Suráfrica. León se encuentra solo para frustrar los planes de Von Meerbach , mientras descubre quién es realmente Eva.
Assegai. El destino del cazador (Assegai en su versión original) fue editado en 2009, tanto en inglés como en español y es la 2da. novela en la cual se mezclan las 2 célebres “familias” que ha utilizado Wilburito a través de sus libros: los Courtney y los Ballantyne. León es hijo de Ryder Courtney, protagonista de El triunfo del Sol, dónde ya aparecía Penrod Ballantyne. De hecho, mirando el árbol genealógico en el website de Wilbur Smith, estos Courtney son primos de los protagonistas de las otras novelas (me refiero a la serie que inicia con Cuando comen los leones).
León es un protagonista 100% Wilburito: joven, dinámico, atractivo y acaudalado, pero no siempre lo suficientemente sensato para tomar decisiones en su vida, pero ni modo, sin esas decisiones no tendríamos novelas. Y no sería una típica novela del autor sin una particular tribu africana, en esta ocasión son los Masai. Manyoro, sargento a las órdenes de León, es su sidekick durante toda la novela, lo cual es de bastante ayuda, porque dentro de su tribu Manyoro viene a ser algo como un noble, ya que su madre, Lusima, es la bruja de la tribu.
Una vez que León abandona su regimiento, corte marcial de por medio, se convierte en un cazador a las órdenes de Percy Phillips, quién organiza safaris para acaudalados extranjeros entre los cuales se cuentan Theodore Roosevelt y su hijo, una princesa alemana con malas mañas y como no, el villano de la novela, el conde Otto Von Meerbach.
Aprovechando la cercanía de León con el conde debido al safari, Penrod Ballantyne recluta a su sobrino como espía, sin contar con que él va a caer rendido a los pies de Eva, la mujer Von Meerbach y que eso acarreará nefastas consecuencias a la misión de León.
No faltan las detalladas y poéticas escenas de cacería mayor, aunque el plato de fuerte de la novela es cierta cacería de leones al estilo masai, es decir, sólo con un assegai en la mano. Es tremendamente complicado describir como te sientes después de leer una escena de cacería de Wilbur, puedes odiar la cacería por deporte, pero Wilburito lo hace parecer menos feo de lo que es, considerando además que la mayoría de sus protagonistas son amantes de la naturaleza y profesan un enorme respeto por los animales que llegan a cazar, ya sea voluntaria o involuntariamente.
Y escenas parecidas a estas hay muchas, regadas por las 32 novelas de Wilbur que he leído hasta ahora (de las 33 que ha publicado), pero repito lo que comenté al principio: sin importar las veces que recicle personajes y situaciones, este es el tipo de novelas de Smith por las que me convertí en una seguidora del autor.























