La correspondencia que vino del frío

En un nuevo episodio de mis locas aventuras con el correo, la semana pasada recibimos en casa un sobre enviado por el dueño del lugar en el que vivimos.  El pequeño paquete estaba lleno con parte de nuestra correspondencia, que había llegado hasta la residencia del señor, quien vive en… Suecia.

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Resulta que tiene un servicio de derivación de su correo personal, de esta dirección a su nueva residencia,  pero Correos tiene tal desastre que deriva lo que viene a nombre de Oliver y mío también.  El paquetito incluía sobres con documentos del seguro del coche,  cosas de la Seguridad Social,  unas pegatinas de Nutella para Diana y hasta 3 postales oficiales de Postcrossing.

Así se pierde cualquier cosa en el camino.  No descarto que los bodysuits de Think Geek que pedimos para Diana y que se “perdieron” de Gales a Madrid hayan sido víctimas del desorden de Correos con este servicio.

 

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One Response to “La correspondencia que vino del frío”


  1. Yo me la juego a que eso fue lo que le pasó a los bodies de Diana. Es una pena que se hayan perdido. Por otra parte, fue un buen detalle del casero el devolvernos la correspondencia, que fácil podía haberla tirado

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