Temerario II: El trono de Jade

Ha pasado algo de tiempo desde que leí El dragón de Su Majestad, por lo que pensaba que no iba a acordarme de mucho ahora que retomé la serie Temerario, pero no, ha sido muy fácil re-encontrarme con los personajes y la historia en la 2da. novela, El trono de Jade.

El capitán Will Laurence selló su destino al capturar de una fragata francesa el huevo de dragón imperial del que nacería Temerario. Juntos demostraron su valor combatiendo contra las fuerzas invasoras de Napoleón Bonaparte. Ahora China ha descubierto que el dragón está en manos británicas, y ha enviado a unos emisarios para recuperar al fantástico animal. Cuando Laurence se niegue a entregarlo, su desafío sólo tendrá dos salidas: la horca, o un arriesgado viaje junto a Temerario hasta el Lejano Oriente. Comienza entonces un largo viaje sembrado de trampas, peligros e intrigas que sólo reforzarán la magnífica amistad que hay entre Will y Temerario.

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La guerra contra Francia y la ambición de Napoleón continúan adelante. Pero no es la lucha a la que se está enfrentando Will al inicio de la novela. Después de conocerse la verdadera raza de su dragón, Temerario, la noticia corrió como la pólvora hasta China y una comitiva, a cargo del príncipe Yongxing, hermano del Emperador, ha llegado hasta Inglaterra exigiendo el regreso del dragón a sus dueños originales. Para la comitiva china, es indigno que un  Celestial sea utilizado como máquina de guerra y además tenga como piloto a una persona que no está a la altura de la estirpe del dragón, que en su China natal solo puede pertenecer al Emperador o a alguno de los príncipes herederos.

Desde que la comitiva china llegara para quejarse, Will y Temerario han estado separados. Hasta que después de un encuentro inesperado, el propio Temerario decide tomar la iniciativa y llevarse a Will con él, ante la amenaza de ser arrestado y posiblemente, colgado, por negarse a abandonar al dragón y así permitir que lo regresaran a China. Está claro que el alto mando militar poco o nada sabe de la estrecha relación que mantienen piloto y dragón, una vez que este último le acepta.

Finalmente, Yongxing acepta que Will Laurence acompañe a Temerario en el viaje de regreso a China, a la espera de la decisión que tome el Emperador. Pero incluso un dragón como Temerario no puede hacer el viaje por el interior de Europa, considerando el terreno a cubrir y la propia guerra, así que viaje hasta China tiene que hacerse por mar, a bordo del transporte marítimo de dragones más grande con el que cuenta Inglaterra: el Allegiance.

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La segunda novela de Temerario, El trono de Jade (de Naomi Novik), me ha gustado incluso más que la primera parte. Posiblemente porque El dragón de Su Majestad es más para establecer el escenario de toda la serie y además, presentarnos el nacimiento de la relación entre Will Laurence y el curioso Temerario. Ya en esta segunda parte, la serie sigue girando a la relación entre ambos, pero da cabida a muchos más matices que enriquecen la novela. Es decir, evidentemente ambos personajes siguen aprendiendo el uno del otro, pero Temerario muestra mucho más carácter aquí y Laurence parece meditar más lo hace y dice, olvidando cada vez más sus orígenes como oficial de la Marina y abrazando definitivamente su nueva vida en la Fuerza Aérea.

Eso si, para llamarse El trono de Jade, solo un cuarto de la novela transcurre propiamente en China. Claro que no puede decirse que el viaje como tal no sea interesante; Temerario incluso verá con sus propios ojos de qué se trata la esclavitud, cuando llegan al Cabo y encuentran barcos negreros cargados a punto de salir del puerto. Y considerando que de por si este dragón tiene sus propias ideas revolucionarias sobre todo, no tarda mucho en preguntarse si los dragones también son tratados como esclavos en Inglaterra, según el uso que se les de. Mientras, es evidente que alguien dentro de la comitiva china tiene su propia agenda y extrañas cosas empiezan a suceder a bordo del Allegiance, despertando la superstición de marineros y aviadores por igual.

La llegada a China supone encontrarse con costumbres muy distintas, la barrera del lenguaje y además, la sombra de hostilidad creciente. Hasta el momento, China se ha mantenido neutral y sigue comerciando con Inglaterra y Francia, pero… ¿por qué enviar entonces a Napoleón un huevo de dragón Celestial si no están pensando aliarse con ellos?.

Aun así, este cuarto de libro seguramente sea el más colorido y rico en cuanto a descripciones en toda la novela. Novik se las ingenia para que puedas imaginarte con toda facilidad a los dragones de cualquier cantidad de razas, haciendo vida común en los pueblos de China, transitando por las mismas calles que los pobladores, acostumbrados incluso a ser medio de transporte y otros, de razas más selectas, dedicados a tareas de mayor importancia, sin necesidad de pilotos. Vivir la experiencia a través de los ojos de Temerario es más interesante todavía, porque aunque el dragón se desenvuelve bien en 3 idiomas, no sabe leer ni escribir chino, por lo que pasa a sentirse como un niño al que se le privó de esa educación. Ni hablar de la primera vez que se encuentra con otro dragón de su propia raza.

En definitiva, Temerario es una serie que voy a seguir leyendo, a pesar de que en español solo se consiga hasta la 3era. novela. Me he hecho la firme promesa de continuar su lectura aunque el resto de la serie solo esté en inglés.

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3 Responses to “Temerario II: El trono de Jade”


  1. Must…. complete…. this book….


  2. Terminar de leerlo debes tu.

    Firma: Yoda.

    XD


  3. “más lo hace y dice” no es por señalar, pero….

    Leyendolo me acabo de recordar de la serie de Dragoneros de Pern (lei creo que la primera parte hace tantos años en una colección de premios Hugo), aunque aquella era más “sci-fi” que “alterno-historia-fantasia”, sobretodo porque los dragones eran de otro planeta (igual que otra historia que no recuerdo, donde los dragones eran una raza alienigena esclavizada y geneticamente alterada)

    Me encanta que den el punto de vista del “dragon” sobretodo porque siempre me han gustado (los dragones, digo. la culpa es del horoscopo chino. :P)

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