El atlas de las nubes, de David Mitchell

Aunque el tráiler se veía interesante, no fui a ver Cloud Atlas al cine y hace pocas semanas me decanté por leer la novela en la que se basaron los hermanos Wachowski. No se si en algún momento veré la película, pero después de terminar la novela fui a documentarme sobre los cambios (que siempre los hay una adaptación de lo que sea) y por el momento, no me quedan muchas ganas de sentarme a ver el producto de los mencionados directores. Y no me malentiendan. Llegado el momento la veré, no suelo ponerme fastidiosa con el “ayyysss, pero es que la novela es super super mejor, o sea…” (inserte aquí un mandibuleo super sifrino/pijo).

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Pasado, presente y futuro: todo está conectado. El atlas de las nubes es un fascinante caleidoscopio de la condición humana a través del tiempo. Un viaje apasionante, desde la Polinesia del siglo XIX hasta un futuro apocalíptico, lleno de acción, suspense, humor, ironía, amor. Una aventura escrita con maestría que rompe moldes y géneros y que sorprende y cautiva al lector.*

El diario del notario Adam Ewing narra los sucesos de su regreso a San Francisco, desde una isla del Pacífico, en 1850. Ewing hace amistad con un doctor, que lo acompaña durante la travesía mientras le trata una extraña enfermedad tropical. En la Bélgica de 1931, el joven compositor Robert Frobisher busca convertirse en el ayudante de un excéntrico músico que se encuentra enfermo, mientras mantiene actualizado a su mejor amigo en Inglaterra a través de detallas cartas. Buenas Yerbas, un lugar ficticio en la Costa Oeste de Estados Unidos durante la década de 1970, se convierte en el escenario perfecto para que Luisa Rey decida dar el salto de la prensa amarilla al periodismo de investigación, a través de las confesiones que un perfecto extraño le hace después de quedarse atrapados en un ascensor. Timothy Cavendish es un editor con pocos escrúpulos que acaba de forrarse gracias a la auto-biografía de un mafioso que se convirtió en “celebridad” después de cometer un crimen en público. Huyendo de los familiares del matón, Cavendish termina como huésped en un “hotel” inesperado. (Si bien en la 4ta. historia no dan una fecha específica, se adivina que es el “Ahora”, en Inglaterra, por la presencia de teléfonos móviles, Internet, etc.).
En un futuro no tan lejano, en el territorio que hoy ocupa Corea, el nivel de Consumo es tal que la solución ha sido crear nuevos seres vivos con la única función de servir, subyugados por el Catecismo a un Dios muy particular, con el que les prometen una vida perfecta cuando terminen esos años de servicio.
Hawaii, en un futuro post-apocalíptico después de La Caída. Una pequeña tribu recibe la visita de los Clarividentes y una de ellos, Merónima, se queda a pasar una temporada con la familia de Zachry, quien se convierte en el guía de la mujer, cuando ella decide investigar la veracidad de ciertas leyendas de la tribu, relacionadas con la cima del Mauna Kea.

Leído así, al vuelo, nada parece tener sentido. Son 6 historias, situadas en diversos contextos históricos, con diferentes personajes y en teoría, que no tienen nada que ver entre ellas. Pero, puede que uno en dos detalles en cada historia te empiecen a dar la idea contraria. ¿Cómo están relacionadas historias tan disímiles como la de Adam Ewing y la de Zachry?. Eso ya es trabajo del lector.

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Cada historia termina con un “cliffhanger”, que te deja agarrando el libro y volteando la página a ver si hay más. La cara que se te queda cuando ves que la página siguiente contiene el inicio de la otra historia… es impagable. Hay que tener paciencia, sobre todo con la primera historia. Posiblemente el diario de Ewing es una de las cosas más aburridas y sosas que he leído en todos estos años. Pero una vez superado, vale la pena seguir adelante.

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No puede negarse que el autor hace un trabajo increíble escribiendo 6 historias que no solo son diferentes en tiempo, argumento y personajes, además en estilo. Cada historia es única en forma de narrativa.

De las 6, me quedo con 4 de ellas, las protagonizadas por Frobisher, Luisa ReySonmi y Zachry-Merónima. La de Sonmi, sin dudarlo, porque pienso que si seguimos por donde vamos, no es imposible que a alguien se le ocurra una idea así. Por algunos de sus planteamientos e implicaciones, me recordó un poco a La chica mecánica. Y la de Zachry-Merónima me pareció fascinante considerando la involución del lenguaje y la tecnología que poseía ella. Como no leí esta novela en su idioma original, me queda la duda con ciertas palabras. Por ejemplo, en esta traducción al español usan en varias ocasiones la palabra “malandro”, que en Venezuela se usa mucho pero que en España jamás se la he oído a nadie.

Pero, siempre hay un pero, El atlas de las nubes, de David Mitchell, es una novela que te gusta o que no te gusta. Creo que no existe el punto medio. Te parece genial o terminas de leerla pensando que es infumable. Y si bien estoy en el lado de los que disfrutaron leyendo la novela, hay algo que me disgustó profundamente y eso es que el autor haya querido explicarme o reforzarme la idea principal de su conglomerado de historias, regalándome una regañina ultra-moral en las últimas páginas. Me parece que sobra completamente, porque si llegado a ese punto el lector no ha caído en lo que el hombre este lleva machacándote por aproximadamente 600 páginas, entonces tiene algún problema con su comprensión lectora. O, el autor pensó que su mensaje no iba a llegar suficiente claridad. En mi opinión, esa parte al final fue tan redundante como aquello de “¿De qué color era el caballo blanco de Bolívar?”. Del color de la suma de todos los colores de la luz, maestra… umjú.

*Decidí utilizar una versión muy resumida de la sinopsis, porque la completa está llena de spoilers y me parece inadmisible. Que manía con las editoriales que te destripan novelas en la parte posterior del libro. Al menos con el Kindle me ahorro la tentación de voltear el libro y leer lo que ponen como “resumen”.

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4 Responses to “El atlas de las nubes, de David Mitchell”

  1. Oliver

    Leí todo, pero lo que me sale comentar es:

    “Mi padre es un malandroooo” jejeje

    Ya cuando veamos la pelí algún día cuando esté en streaming veremos que tal…

  2. glauco

    Yo habia leido un poco sobre la pelicula, que es mas enredada que el libro, porque superpone todas esas cosas. Por lo demas no me habia llamado la atención.

    Pero yo prefiero que me destripen la trama a que me llenen la parte de atras de “frases” tomadas de quien carrizo no se quien es y su opinion no me importa. Cada vez que veo eso mi estima de cualquier libro baja 100 %. Si no me pueden decir de que va, no me digan nada.

    Bueh, si lo veo en la biblioteca lo agarro. Despues de que termine el mamotreto que estoy leyendo a paso de tortuga.


  3. @Oliver: que grande era “Let’s dance with papa” XDDDD

    @Glauco: pienso que las frases de X autor para promocionar Y libro se resume en aquella escena en la que Castle se inventa la recomendación para la novela de su “pupilo”, sin haberla leído. ¿Sabes qué me revienta a mi?. Que quieran venderte los libros a base de “el Fulanito de Tal de No se cuál Nacionalidad” o “La serie que los fanáticos de *Inserte aquí saga de moda* NO PUEDEN dejar de leer”.

  4. glauco

    @Arianne: Tal cual, tal cual. Lo de “para los fans de …” es el preludio de “solo lo leeria si me golpeara la cabeza tan fuerte que me generara amnesia y creyera tener 15 años otra vez.”

    @Oliver: Let’s dance with papa. OMG, grande, muy grande (no me habia percatado de la referencia)

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