El País de la Furia es una isla

El País de la Furia no existía en mi imaginación. Ni Siria, ni Irak, ni Ucrania. Aunque seguramente para sus habitantes esa era la expresión más cercana para definir al terruño. Ahora, se que mi país se acerca cada vez más a esa misma definición, con una capital que hace más de 15 años la banda Desorden Público bautizó como “Valle de Balas”, en su disco “Plomo Revienta”. Y aunque los medios internacionales sólo reseñen lo que pasa en Caracas, la realidad es (como casi siempre) que las protestas no empezaron allí hace 3 días, si no en ciudades del interior del país, donde ya llevan una semana al menos. “Seguid el ejemplo que Caracas dio”, dice una línea del Himno Nacional. A pesar de que el ejemplo lo den otros.

En los últimos meses, leí a varias personas residenciadas en la capital diciendo cosas como: “la gente del interior que arregle sus rollos, siempre esperando que desde Caracas le den la solución”. Eso en referencia a que desde hace un par de años el resto de Venezuela sufre cortes del servicio eléctrico a cualquier hora y padecen la escasez de muchísimos productos alimenticios o de aseo personal, mientras que en Caracas todo parecía estar normal. Claro, cortes aquí y allá, mala distribución de alimentos, para que la capital estuviese abastecida y “contenta”. Cuando hace algunos meses todo cayó de golpe sobre los caraqueños y empezaron las quejas, la gente del interior señalaba que ahora si se iban a enterar de lo que estaba pasando en el resto del país. Por eso, comentarios del tipo que señalé más arriba. Porque la verdad era que la capital permanecía indolente mientras todo un país la estaba pasando peor cada día, todo eso como una movida (creo yo), para evitar que Caracas saliera a dar el ejemplo…

Ese es un pequeña muestra de cómo somos realmente los venezolanos. Y esa coprofagía se exporta. En este éxodo que no tiene tintes bíblicos, la idiosincrasia del venezolano promedio se riega por el mundo. Y por eso hay que leer y/o escuchar comentarios ilógicos, descabellados, insólitos, de personas que se quejan porque hasta el 18 de febrero no habrá una concentración en Madrid en apoyo a lo que está pasando en Venezuela. Que hay que salir a protestar cómo sea y dónde sea. Que esperaban algo más del gobierno de España.

Are you kikiriwiking me?. Vamos a desglosar esto por partes, porque da para mucho jugo:

1.- En cualquier país civilizado, si vas a concentrarte planificadamente con un motivo específico, en un lugar público y sensible de una ciudad, hay que notificarlo al Ayuntamiento con tiempo. De una semana a 10 días, creo, en el caso de España. Si no, tan sencillo como que te vas a comer una multa. Si no te gustan las leyes de un país X, ya sabe usted dónde queda el aeropuerto, se puede ir a otro o regresarse al bochinche cotidiano del cuál escapó en principio. Pero es difícil sacarse el bochinche de la cabeza, ¿verdad?. De convertir lo espontáneo en una razón para sacarse fotos con una camiseta, gorra y bandera, “pa`l Feiiiiiisbuc” (o para Instagram, whatever) y después colgarte estrellitas en Twitter como “yo si salgo a defender a mi país aunque no esté allí”, mientras te tomas una caña en el after-marcha.

2.- Incluso entre los del “mismo bando”, los que nos fuimos somos unos apátridas, vende-patrias, indolentes a los que ya no les importa Venezuela. Entonces, ¿de verdad hay alguien que espere que un grupo de concentraciones organizadas en diferentes países cambie algo en Venezuela?. Como no sea la excusa de salir en la televisión si hacen cobertura de dicha concentración.

3.- Creo yo que es la más importante… en una realidad paralela puede que la OEA hiciera algo sobre el caso venezolano. Puede que a otros países les doliera realmente lo que está pasando allá. En nuestra realidad actual, a la gente parece olvidársele los acuerdos que tienen estos países con Venezuela. ¿Por qué tendría que enrollarse el gobierno español haciendo declaraciones sobre la violencia en mi país, si una de las empresas bandera de España, Repsol, acaba de firmar un acuerdo multimillonario con PDVSA para la explotación de petróleo en Venezuela?. El que tenga 2 deditos de frente, que saque sus propias conclusiones.

En resumen, el problema de Venezuela sólo lo pueden resolver los venezolanos y no es tan sencillo como tumbar al Bigote con Patas, porque detrás de él está una hidra con más cabezas de las que se pueda imaginar Heracles. Porque el problema ya no es solamente político, está arraigado profundamente en la manera de ser del venezolano. Seguir esperando que otros resuelvan, es parte del problema y no la solución del mismo.

El País de la Furia está aislado, aunque bien apegado a la tierra, se ha convertido es una islita guardada por una corte de países-tiburón que se están quedando con lo mejor del ex-paraíso.

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2 Responses to “El País de la Furia es una isla”

  1. Glauco

    Sabes que me preocupa? Que se repita el 2002-2003. El paro y todo ese cuento. Que una vez mas se mueran unos cuantos con ideales para que otros sigan adelante.
    Yo estoy atento a las noticias y en contacto con las dos unicas personas que deje alla, menos mal que Margarita esta relativamente aislada. Y espero que la situación se resuelva.
    Mi cinismo me hace pensar que no lo hara, pero muchas veces me he equivocado.

  2. Oliver

    Pienso exactamente lo mismo que tu Glauco. Que al final sea el arranque de furia de una semana y luego la gente tranquila a su rutina como si nada. Yo he hablado con gente allá y me dicen que siguen yendo al trabajo como si nada. El venezolano es 100% cómodo, y tristemente yo veo que puede pasar otra vez lo del 2002-2003. Venezuela no es el mundo árabe ni ukrania. En venezuela todos esperan que les resuelvan los problemas, y tristemente, el país seguirá sumido en la más irreparable miseria en la que ha caído, por culpa de la casta gobernante, ayudado por la idiosincrasia del venezolano.

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