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Una locura llamada Web 2.0

Lunes, julio 20th, 2009

Debe ser la más afortunada coincidencia que mis amigos de la infancia, del liceo y la universidad, de broma tengan Facebook, y que con muchos de ellos aun pueda comunicarme escribiendo a través de esa cuasi obsoleta herramienta que es el e-mail. Y también, de cuando en vez, por medio de otro aparato arcáico… el teléfono. Al menos, así puedo mantener un encantador y más cálido contacto con mis amistades de toda la vida que siguen en Venezuela. Un correo larguísimo con las últimas novedades, equivale a ir a tomar un café y pasar horas poniéndonos al día. Ahhh, extraño esos días.

 

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Claro, también soy usuaria de esta web 2.0 de la cual me quejo en el título. Tengo 2 blogs, un Facebook y una cuenta en Twitter que abrí para exponer un poquito más mi blog “de comiquitas”, aunque al final también pongo alguna actualización de corte semi-personal. La mayoría de mis contactos en esos medios son gente que he conocido durante todos esos años de afición por la animación japonesa, algunos de ellos a los que considero tan amigos como a los que han estado a mi lado desde el colegio. Pero a veces, siento que tanta tecnología, tantas barreras rotas por el bien de la comunicación global, nos dejó viviendo en una casita de cristal… que cualquiera que pasa, puede ver que haces, qué dices e incluso, se siente con derecho a juzgarte, aunque no te conozcan.

A veces tengo la tentación de borrar a  parte de  mi familia del FB, porque siempre hay algo que podría molestarle/herir/interesar a ese familiar que no quieres que esté hurgando en tu perfil y que solo aceptaste por compromiso. Pues bueno, ya empecé y al menos borré a una, que me mataba una neurona cada vez que actualizaba su estatus. Lo confieso… fue liberador!!!

Pero regresando a la onda de las otras cositas que te permiten “webalizarte a la 2.0″, también están Youtube, Flickr, Tumblr y seguramente algún otro que no conozco. Así que ya no te dicen: “cuando vengas a casa ves el video de los 15 años de fulana”, no… te pasan el enlace a las n-partes del video en Youtube, igual hacen con las sopotocientas fotos del matrimonio de Perensejito, en Flickr. Y a Tumblr, aun no lo entiendo, es como un Twitter donde comentas las fotos y cosas que escriben los demás º~º. Ven? Me pierdo entre tanto corotico.

Aun así, los panas siguen enviándote invitaciones: sígueme en Tumblr, léeme en Livejournal, conviértete en mi fan en Blogspot, se mi amigo en MySpace y pare usted de contar. A veces he entrado a leer a esos amigos y pues, la verdad es que en la mayoría de las ocasiones ya no se a quién estoy leyendo, porque ya pareciera que cada uno de estos servicios sirve para expresar solo un rasgo de la personalidad: aquí eres alegre, en el otro eres una quejica, en el blog tienen atacazos de emo, etc. Ya al final tuve que preguntarme si alguna de estas amistades tienen personalidades múltiples o si, por el contrario, se sienten más liberados en aquellas plataformas donde están seguros de que no los lee cierta parte de la población.

A mi, cada día me estresa un poquito más cuando llega al correo alguna invitación, le tengo más grima que a esas cadenas que dicen si no re-envías el correo te va a atropellar un carrito de helados o te morderá un peluche. Nada, que cada red social que se inventan, es para volverme un poco más loca. A algunos los aceptaré; otros sencillamente serán victimas del poder del “Ignore”, pero encarecidamente le pido a mis amigos: decídanse, no se diversifiquen tanto.