Hasta hace un par de años, enviaba tarjetas de Navidad a varias personas que conocí a través de foros de Internet y con quienes, en su mayoría, hoy sigo en contacto gracias a las redes sociales. A pesar de tanta tecnología, me gusta mucho escribir a mano. Siempre llevo una libreta conmigo y en casa hay por lo menos dos cuadernos o agendas llenas de notas, cosas por hacer, listas de compra, etc.

Por eso, cuando supe que Postcrossing existía sentí cierta emoción, pero en principio me dije que no era para mi. Más que nada por la flojera de tener que ir de cuando en vez a la oficina de correos a poner 1 o 2 postales. Conocí el website a través de Xiomara, una de esas viejas conocidas de Internet y viendo las imágenes de las postales que le iban llegando de todas partes del mundo, me fui haciendo a la idea y un día, me registré.
De eso hace poco más de 1 mes. En ese tiempo han llegado a su destino 4 postales: Holanda, Taiwan, Lituania y Alemania. Otras 3 postales todavía se encuentran en camino a Rusia, Polonia y Estados Unidos. Lamentablemente, a mi todavía no me ha llegado una, aunque ya me advirtió Xiomara que dependiendo de dónde vengan, algunas postales tardan lo suyo. Ella lo sabe mejor que nadie, una de las postales que recibió tardó 62 días en llegar a destino.
En resumen, te registras, creas un perfil y solicitas una dirección. El sistema te adjudica un código único para esa postal, dependiendo del país en el cual estás y el secuencial de postales de dicho país, y te da la dirección de una de las personas registradas. En el perfil de esa persona encontrarás sus preferencias respecto a qué tipo de postal desean recibir. Bueh, eso en caso que quieras complacer los gustos. Si no tienes algo que cuadre, pues envías la postal que tengas a mano y listo.

Algunas de las postales que he comprado y enviado.
En los foros he leído varios cuentos de personas a quienes les ha tocado enviar una postal a gente con gustos super exquisitos, desde los que piden que metas la postal en un sobre para que no se dañe en el viaje, los que no quieren que les envíes la postal escrita porque las quieren para coleccionar, llegando a quienes desean postales con imágenes de un animal en particular (hipopótamos, por ejemplo, así…normal, pues).
Hasta el momento, no me he topado con alguno de estos personajes y más bien tomé la decisión de salir a comprar unas cuantas postales de diferente tipo para así poder elegir cual enviar basándome en algo que le gustara a mis futuros “compis” de Postcrossing. Por ejemplo, una chica que estudia Historia y quería postales de edificios o monumentos, así que le envié una postal del Templo de Debod (un templo egipcio que hay en Madrid, que fue un regalo de Egipto a España). O un chico al que le agradan las postales en B/N o sepia y además, postales vintage. A él le envié una preciosa postal que compré en una tiendita de la calle Postas (por cierto, debo regresar) que era una reproducción de una foto de la Gran Vía de Madrid, de los años 20.
Y así voy, tratando de complacer peticiones. Por el momento le voy agarrando el gusto, pero lo peor es que también he descubierto por Amazon un montón de set y libros de postales temáticas preciosas. La WishList de Amazon va creciendo a fuerza de postales a pasos agigantados!!!
Ya pasaré otro día a comentar otra vez sobre el tema, cuando llegue mi primera postal.