Cuando te alegra decir adiós

agosto 31st, 2011 by Arianne

Adiós siempre me ha parecido una palabra fuerte, es tan definitiva y pesada que normalmente prefiero decir “hasta luego” aunque sepa que la ausencia será larga, pero seguramente hay momentos en los que te alegras de poder decirlo, porque ves en una sola palabra las innumerables posibilidades que podrá vivir una persona a partir del momento de pronunciarla. En estos 3 años he tenido que despedirme varias veces de las personas más queridas e importantes para mi y no sólo me refiero a mi familia, porque los amigos no se fabrican de la noche a la mañana.

 

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Entre esas personas de la foto, hay amistades de larga data, gente con la que estudié en el colegio, en la universidad, gente con la que trabajé en otros lugares, pero al final todos nos reunimos en ese mismo sitio. Poco antes de mudarme a España, ya un par de ellos sabían que también se irían a trabajar/vivir a otro país. En cierta manera, la reunión que me hicieron a modo de despedida por irme del trabajo/casarme/mudarme marcó el antes y el después del bonito grupo que teníamos, empezamos a decirnos “adiós”.

Desde entonces, otros de ellos también decidieron irse a buscar nuevas oportunidades fuera del país. Aun así, cada vez que he regresado a Venezuela, una de las primeras cosas que hago es contactar a los que todavía viven allá, quedar para tomarnos un café y ponernos al día con aquellos chismes que con demasiado complicados para contar por e-mail.

Pero a partir de este fin de semana sólo quedan en Venezuela 2 de esos amigos de la foto y hay uno que también tiene planes, no concretos, pero algo hay. Aunque no esté con ellos para despedirlos, abrazarlos, decirles que “todo va a salir bien” y lo mucho que se merecen vivir la aventura de empezar una nueva vida en otro país, me alegro enormemente por todos y cada uno de ellos.

Imagino lo duro que ha sido para cada uno de ellos tomar la decisión, hacer la maleta con lo justo y necesario, con toda esa sensación de incertidumbre apretándote el pecho y entonces, decir adiós. Irse de tu país no es solamente desprenderte de tu familia en un aeropuerto sin saber cuando los verás otra vez, también dejas atrás recuerdos, amigos, al señor al que le comprabas el periódico todas las mañanas, a tus médicos de siempre, a la costurera, la peluquera habitual, en fin, todas esas cosas que estaban allí conformando tu día a día.

A todos ellos los echaré en falta, cuando vuelva de visita y no pueda verlos, porque sencillamente ya no están allí. Pero aun así, todos seguimos conectados, al día con la vida de cada uno, compartiendo las buenas noticias y las no tan buenas, ya que  afortunadamente y a pesar de la distancia, siempre nos hemos mantenido tan cerca como nos lo permite encender el ordenador y hacer un clic.

El Soberano del Nilo o Macondo está en África

agosto 20th, 2011 by Arianne

Tentar al Diablo (Shout at the Devil), el libro de Wilbur Smith que menos me gusta, ha sido desbancado de ese lugar de dudoso honor por El Soberano del Nilo (The Quest), la peor forma de concluir la saga egipcia que tan maravillosamente hiló Smith con Río Sagrado, Hechicero y El Séptimo Papiro.

 

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Si bien El Soberano del Nilo es la 4ta. novela de esa particular serie, cronológicamente es la 3era., ya que El Séptimo Papiro transcurre en nuestros días, durante un hallazgo arqueológico relacionado con los protagonistas de Río Sagrado. Cómo sea, en esta última novela, Wilbur Smith retoma a Taita como hilo conductor de la historia, pero el carismático y misterioso eunuco se convierte en una especie de MacGyver mágico que no terminó de calar en mi gusto porque se alejó totalmente del personaje que yo conocía.

Taita, quién siempre fue presentado con un hombre de muchos conocimientos, con enorme curiosidad y dado a crear artilugios interesantes, pasa a convertirse en un anciano mago que debe encontrar el origen de las plagas que asolan Egipto, incluyendo la mayor catástrofe: el río Nilo ha dejado de fluir.

 

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Las aventuras de un Taita con poderes sobrenaturales se suceden una tras otra, encontrándose con una niña destinada a ser la re-encarnación de la reina Lostris, y hasta que ocurre lo impensable… Taita deja de ser eunuco.

Llegado ese punto, quería lanzar el libro por la ventana, pero solo quedaban unas páginas para el final y por muy terrible que me parezca un libro, una vez que lo empiezo a leer, no tengo corazón para dejarlo a la mitad.

Repito, si las novelas previas de la saga egipcia de Wilbur Smith no tuviesen otro tono, El Soberano del Nilo pasaría por una historia de fantasía, llena de magia y situaciones sobrenaturales, pero conociendo extensamente la obra del autor, esta novela puede definirse más como un viaje de Taita a Macondo, ese lugarcito donde los muertos regresan, los vivos ascienden al Cielo y a los niños con colita de cerdo se los comen las hormigas.

Quiero creer que El Soberano del Nilo fue un experimento del autor y no achacar este esperpento  a que la edad puede estar jugándole pasadas. Y prefiero quedarme con lo primero, porque afortunadamente la novela que siguió a esta, Assegai (sobre el cual ya hablaré otro día), es una novela que me hizo recordar otra vez por qué adoro a Wilbur Smith, esa narrativa trepidante, grandes aventuras en el corazón de África y mejor todavía, representantes de sus dos familias más familias protagonistas más famosas (Ballantyne y Courtney) juntos en un mismo libro.

 

Forastera – 20mo. aniversario

agosto 10th, 2011 by Arianne

En 1998, gracias a una revista de El Círculo de Lectores, quedé prendada de la descripción de una novela llamada Forastera que ofrecían en un edición exclusiva. Comprarla fue caer rendidos ante una historia que seguramente hoy podría catalogarse como “novela-romántica-adulta-ficción histórica-paranormal” y todavía hoy, en mi familia seguimos muy pendientes de la serie y su autora. En líneas generales, la historia de las novelas giran en torno a una enfermera de la 2da. Guerra Mundial que viaja en el tiempo hasta la Escocia del siglo XVIII, poco antes del levantamiento jacobita. Y no diré mucho más porque estaría tentada a ir “destripando” todas y cada una de las novelas, que irán paseándose por algunos hechos históricos importantes de mediados y finales del mencionado siglo, incluyendo la Batalla de Culloden en Escocia e incluso, la Independencia de Estados Unidos.

 

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Forastera, tal como la compramos en 1998

 

Forastera (título original Outlander), de Diana Gabaldón, se editó por primera vez en 1991 y este año se celebra el 20mo. aniversario de su publicación, por lo que han lanzado una edición conmemorativa que incluye encuadernación de lujo, una carta de la autora, mapas con lugares importantes de la historia, una línea de tiempo sobre los hechos en la serie y si mal no recuerdo, una cd con una muestra de Outlander: The Musical. Tengo que decir que, aunque he leído pocos libros en inglés y que la narrativa de esta señora no debe ser nada fácil en el idioma original, ya tengo esta edición especial en mi Wishlist de BookDepository, porque considero que la colección de cualquier fan de Forastera no estará completa sin esta versión.

 

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Portada de la edición especial por el 20mo. aniversario

 

Así que, un poco para celebrar estos 20 años de una de mis series favoritas, decidí pedirle a mi hermana Anny que sacara fotos de los libros de Gabaldón que están en casita, en Venezuela, y a la vez, fotografiar los que tengo aquí en España, para mostrar en conjunto todas las novelas. Vale decir que algunas de ellas han sido compradas aquí y han cruzado el charco hasta allá, otras de las que tengo aquí harán lo propio en próximas fechas, para que mi mamá pueda leer la última entrega de la serie: Ecos del Pasado.

 

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Máquinas expendedoras para todo…

febrero 12th, 2011 by Arianne

Que llegaste al aeropuerto a recibir a alguien especial y no tuviste tiempo de comprarle un detalle o hacer una pancarta de bienvenida?. Que no cunda el pánico, en esta era donde hay hasta máquinas expendedoras de carros eléctricos (solo en Japón), no tendrás problemas en comprar un arreglo floral desde 11 € y que incluya  florero.

 

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Visto en la T4 del aeropuerto de Barajas

 

Para mi fue más que curioso, así que no pude dejar de sacarle una foto para compartirla. También tengo pendiente sacarle una foto a las máquinas expendedoras de libros (siiii, de liiibros *_____*) que he visto al bajarme en la estación de Nuevos Ministerios (en Cercanías, no en el Metro). Aunque en su mayoría son novelas románticas lo que he visto dentro de la máquina, tiene que ser genial estar allí super aburrida, esperando el próximo tren a Sanse que pasará en 15 minutos o más e ir a comprar un libro de esos, solo porque te da la gana.

Pero esa foto se las debo para la próxima.

Después de Lo que el viento se llevó

enero 9th, 2011 by Arianne

Recién terminado de leer el libro y con la emoción más que fresca, tengo que escribir sobre la precuela/secuela de Lo que el viento se llevó: Rhett Butler, de Donald McCaig, que afortunadamente compré hace un par de meses, después de llevarme la sorpresa de mi vida al ver el libro en una tienda, porque no sabía que existía.

 

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Primero debo explicar que leí Lo que el viento se llevó cuando tenía unos 12 años, cortesía de Nelly Uzcátegui, quién fue una maravillosa proveedora de libros y entrañable amiga de mi familia. La novela me enganchó de principio a fin y cuando terminé de leerlo, me encontró mi papá sentada en el mueble de la sala, pasadas las 12 de la noche, bañada en lágrimas, porque después de entender que Rhett era realmente todo lo que ella necesitaba, Scarlett volvía a casa solo para encontrarse con un hombre que, cansado de su desamor, la abandonaba… nos abandonaba.

En los casi 19 años que han pasado desde la primera lectura del libro de Margaret Mitchell, por lo menos la he releído unas 4 veces más, todas ellas con mi propio libro (que se quedó en Venezuela, así que me veré en la obligación de conseguirme un ejemplar en España…yay!), siempre para descubrir que la relación de Scarlett y Rhett me emociona igual o más en cada re-lectura.

Para mi, Rhett Butler siempre fue un misterio. Quería saber más de él, pero Lo que el viento se llevó es sobre Scarlett y su paso de niña a mujer, de rica a pobre, de princesa a trabajadora del campo… etc. Pero Rhett, es Rhett durante todo ese tiempo. Quién la pone en evidencia, la salva y a pesar de conocer algunos de sus secretos, se casa con ella. Quería Rhett a Scarlett o solo una esposa florero? Y si no la quería, por qué la deja al final? Entonces si que la amó todo ese tiempo, mientras fingía solo complacer a su malcriada esposa florero. Ven? El tipo era un enigma para mi.

Tiempo después, también gracias a Nelly pude leer Scarlett, un desastre de novela de Alexandra Ripley, en dónde la historia de Scarlett continuaba en el punto en el que quedó Lo que el viento de llevó. En mi sincerísima opinión, el libro es penoso… un intento de humanizar al personaje de Scarlett al punto de hacerla cursi y empalagosa, y que es peor, un desperdicio TOTAL de Rhett Butler, quién aparece solo en las primeras y últimas páginas. No creo que Margaret Mitchell hubiese aprobado unos Scarlett y Rhett tan alejados del concepto que ella creó para su novela. 

 

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Afortunadamente, Rhett Butler (título original: Rhett Butler’s People) de Donald McCaig llegó para limpiarme el mal sabor de Scarlett. La novela cuenta con el permiso de los herederos de Mitchell (ignoro si Scarlett también lo tuvo) y no tiene desperdicio. El libro en si, puede tomarse como precuela y secuela de Lo que el viento se llevó, ya que transcurre antes, durante y después de los hechos de esa novela. Nuestro Rhett desde muy joven ya vivía días turbulentos y eso lo preparó para ser el personaje que es. Una de las cosas que más me ha gustado de la novela es que no tratan de hacer de él un héroe o un gran caballero, para hombre bueno y atontado ya tenemos a Ashley Wilkes. No, Rhett es solo un hombre, un tipo que no cumplió con las expectativas de su estirado padre y al que le tocó abrirse paso a la fuerza en la vida, para evitar que lo arrastraran. Los hechos más significativos de Lo que el viento se llevó, son aquí un delgado hilo conductor que nos va llevando por la historia de Rhett, llegando al famoso punto del “My dear, I don’t give a damn” y siguiendo un poquito más allá, lo justo para mostrarnos qué pasó después.

Lo único que tendría que criticarle a la novela es que, hacia los últimos capítulos, todo parece resolverse a fuerza de muertes, algunas de ellas bastante innecesarias, considerando lo que muchas familias del Lo que el viento se llevó ya habían sufrido durante la guerra.

Creo que mi tradición será ahora releer Rhett Butler cada tanto tiempo. La novela lo vale, hace honor a los personajes de la historia original y también nos deja seguir soñando un poco más con el romance dentro de las novelas históricas.

P.D. 1: Nelly, te extrañamos. Espero que allá, en el “otro barrio”, exista algo parecido a los libros.

P.D. 2: cuando empecé a buscar información sobre Rhett Butler’s People, me enteré que hay otra novela basada en un “después de” Lo que el viento se llevó. Se llama The Wind of Tara y su publicación está prohibida en Estados Unidos, porque no es una novela autorizada por los herederos de Mitchell o quienes poseen actualmente los derechos sobre Lo que el viento se llevó. La autora de la novela se llama Katherine Pinotti y su novela solo está disponible en Australia (según lo que pone el website oficial). Solo hay que leer los comentarios sobre la novela en Amazon para entender que es peor que Scarlett.

P.D. 3: prometo que es la última post-data. A Timothy Dalton siempre le dan papeles que son difíciles de llenar. Primero, encarnar a James Bonds después de Sean Connery y Roger Moore, y a Rhett Butler en la miniserie basada en Scarlett. Esos zapatos le quedaron grandes. Pobrecito…

 

De quién es el bolso?

diciembre 15th, 2010 by Arianne

Siempre hay algún chiste sobre las mujeres y sus bolsos enormes, empezando por comparaciones con los bolsos del Gato Félix o de Mary Poppins, porque dicen que llevamos “de todo” en ellos. Confieso que en mi época de estudiante, llevaba en mi morral desde una farmacia (por las alergias, dolores de cabeza e indigestión que pudiese sufrir pasando todo el día en la universidad) hasta un costurerito, pasando por una cartuchera en la que por lo menos tenía 3 portaminas, 5 bolígrafos, 2 borras, grapadora, tipex, n-marcadores, etc. Si, un cuñete de cosas… pero eran mías y las llevaba en mi lomo.

 

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En materia de carteras/bolsos no soy de usar unas cosas que parecen casi una carpa de playa, pero si me agrada que el bolso que lleve permita el fácil acomodo del monedero, el iPod, el teléfono, una libreta, un par de bolis y, ocasionalmente, la cámara. Pero resulta que al tener pareja tu bolso se vuelve “comunitario”. Lo vi venir cuando, siendo todavía novios, Oliver me regaló un bolso precioso, de una conocida y costosa marca, y además, enooooorme. No pasó mucho tiempo para que él empezara con el: “porfa, guardame el estuche de los lentes ahí”, que se convirtió después en: “toma el estuche de los lentes, del reproductor del carro, el teléfono, las llaves, esto, aquello…”.

Este fin de semana, le sumé un nuevo artículo a los “corotos de Oliver que van en mi cartera”… el GPS. A este paso, lo próximo que va a encontrar hogar en mi bolso va a ser la HP Netbook de 7″ ¬¬.

Por eso, la próxima vez que quiera usted en hacer un chiste sobre el tamaño y contenido del bolso femenino, piense primero en el número de corotos suyos que su novia/esposa/peor-es-nada lleva colgando del hombro.

Ohohooooh… NKOTB y BSB juntos!

noviembre 22nd, 2010 by Arianne

Cuando los New Kids on the Block se hicieron escuchar en Venezuela, yo tendría entre 10 y 11 años y la verdad, solo me interesé en ellos un par de años después, cuando las boy-bands se hicieron más populares y algunas comparaciones fueron inevitables. A los Backstreet Boys los “conocí” a mis dulces 16, cuando Anny tenía 11 años recién cumplidos y aquello fue amor a primera vista para las dos.

 

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Casi década y media después, con innumerables revistas, cd’s, singles y demás merchadising comprado sobre los Backstreet Boys, la noticia sobre el tour conjunto de los NKOTB y BSB me alborotó las hormonas post-adolescentes. Ignoro si solo se presentarán en USA o si por el contrario, será una gira internacional… ojalá que sea lo segundo, al menos BSB se lo debe a Europa, aquí despegó su carrera.

 

 

En fin, la perspectiva de ver a estas dos boy-bands en un mismo escenario me emociona y no me ayuda mucho haber visto la presentación de los dos grupos en los American Music Awards, que se realizaron ayer en la noche…*suspiro*

Adolescente otra vez!

 

P.D.: mi mamá ya les tiene idea a los BSB. El único concierto de ellos al que asistí, en Caracas, coincidió con un Día de la Madre. Y si mal no recuerdo, el año pasado se volvieron a presentar allá y mis hermanas Anny y Anngie asistieron… pero esta vez coincidió con el cumple de mi mamá. Para pensárselo un poquito.

El otoño desde mi ventana

noviembre 12th, 2010 by Arianne

En Madrid veo pasar las estaciones de otra manera, a diferencia de Alicante dónde no eran tan marcadas las diferencias, por estar más al sur. Solo recuerdo los árboles con hojas muertas y, después,  ramas desnudas, en la universidad pero hay que decir que esta queda más arriba de Alicante ciudad, en San Vicente del Raspeig. Así que hace 2 semanas desperté para encontrar que las hadas del otoño habían trabajado duramente la noche anterior, dejando pinceladas de colores tierra en unos u otros árboles de los que se ven desde la ventana de mi sala.

 

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Así que decidí tomarle unas foticos a mis árboles vecinos y me propuse hacerles seguimiento según vaya transcurriendo esta estación y dándole paso al invierno. Por supuesto, no he salido a tomarle fotos a otros sitios, algo que tengo en mente. La mayor parte del tiempo, cuando veo algo bonito para fotografiar, no llevo conmigo la cámara. Hoy al regresar a casa, decidí asomarme otra vez por la terraza y fotografiar el mismo arbolito de la primera foto.

 

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Dos semanas después se nota la diferencia, no?

 

Buscando el sabor venezolano en Madrid

noviembre 2nd, 2010 by Arianne

Este fin de semana decidimos empezar a descubrir los rincones venezolanos regados por Madrid, porque hasta el momento Oliver y yo no habíamos sentido la necesidad de  buscar restaurantes o sitios de reunión de venezolanos en esta ciudad. Desde que llegamos España, no nos hemos aislado a compartir tiempo tan solo con coterráneos y así esperamos seguir.

 

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Pero a veces hace falta ir a comer algo que extrañas, porque la patria no solo se lleva en el corazón, también te acompaña en el estómago, los recuerdos se desbocan con los sabores y olores de la comida típica que echas en falta. Desde hace tiempo teníamos antojo de cachapas con queso de mano. Lo primero era fácil, compré un montón de potes de maíz dulce y con ellos iba a hacer la mezcla de cachapas, pero y el queso?. Lo más parecido al queso fresco venezolano es el queso de Burgos, pero igual no se le compara. Así que un día encontramos que hay una quesera en Asturias, Quesera Los Llanos, que se dedica a fabricar distintos quesos frescos que son de lo más común en Venezuela: queso llanero para rallar, queso de mano, queso de trenza, guayanés, paisa, nata para untar, etc.

Hice el contacto con ellos para conocer el precio, que me imaginaba que no iba a ser nada barato, y pregunté si tenían algún distribuidor en Madrid, donde poder ir a comprar el queso directamente. Me recomendaron que pasara por el restaurant El Güero, quienes usan sus quesos para los platos que ofrecen y además, lo venden detallado.

 

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Así que no lo pensamos dos veces e hicimos una reservación. Este domingo nos presentamos allá y nos comimos unos ricos tequeños de entrada, y después unas cachapas, regadas con Frescolita (o algo parecido, que me fijé que se llama Colita La Venezolana, se fabrica en Florida y la importan desde las Islas Canarias). Con respecto a las cachapas, he de decir que me las esperaba distintas, un poco más jugosas, pero eso no le quita que sabían rico. Ahora nos tocará regresar a probar las empanadas, el asado negro y el pabellón.

Después de visitarles, he empezado a ubicar otros lugares donde puede degustarse comida venezolana. He visto fotos y algunos sitios me han parecido más una taguara que un restaurant, otros si se ven chévere como para ir otro fin de semana, y después, invitar a los panas españoles a comer en algún lugar de estos para que prueben más comida típica, que ya me he encargado de que conozcan la carne mechada, el muchacho redondo relleno y las arepas.

Y sobre todo, estoy pendiente con el plato navideño (hallaca, pernil, ensalada de gallina y pan de jamón*o*) que seguramente empezarán a servir dentro de poco y que no quiero perderme.

Como era la primera vez que visitábamos el local, me dio penita sacar la cámara. Prometo fotos de la comida para la próxima.

Cuando sea grande (II)

octubre 26th, 2010 by Arianne

Hace casi 2 años escribí un tema sobre cómo llegué a estudiar Ingeniería Química y las varias cosas que pasaron en ese camino. También mencioné en esa ocasión cómo me sentía trabajando en el laboratorio y dando clases:

Nada más desestresante para esta persona que meterse de lleno en un laboratorio. Así fue mientras estudié la carrera, mientras fui preparador docente de Laboratorio de Química I de la UDO-Anz por casi 3 años y luego, cuando me tocó dar clases en al Iutirla.

 

 

A diferencia del tiempo que pasé como preparador docente en la UDO, donde la gente siempre se siente muy ogrullosa de estar estudiando alguna ingeniría, en el IUTIRLA me esforcé por hacer que mis alumnos le tomaran cariño a lo que estaban estudiando, los reté a salirse del promedio y cambiar la percepción que se tiene de esa casa de estudios en Venezuela, donde suelen hacerse bromas con el nombre y el rendimiento del alumnado, por ejemplo, refiriéndose al instituto como “Brutirla“.

Si bien es cierto que me la coordinación del área en la que di clases llegó a “censurar” un par de mis exámenes, por considerar que le exigía mucho a mis alumnos, alentando la mediocridad y quitándome un poco las ganas de “luchar por una mejor educación”, también es cierto que no todos los estudiantes que llegan al IUTIRLA son los típicos muchachos flojos a los que el promedio del bachillerato no les dió para estudiar otra cosa en una universidad pública. Por lo menos 1/3 de cada sección está compuesta por personas que compaginan trabajo y estudios, que han sudado cada bolívar que pagan por semestre y que se esfuerzan más que nadie para salir bien en los exámenes.

Y a qué viene todo este cuento? Casi 5 años después de haber pasado por el IUTIRLA como profesora de varias materias, alguien me hizo llegar un mensaje muy bonito vía Facebook. Una chica a la cual tuve por alumna por un semestre. No debí haberlo hecho tan mal cuando después de tantos años me buscó para dejarme el mensaje y sacarme una sonrisa.

Y me volvió a llamar “profe“. Extrañaba eso.

También he de confesar que, además del mensaje, la reciente incorporación de Jesús (aka Jeparla) al cuerpo docente de un colegio, me impulsó a sacar la nostalgia por dar clases. Creo que la personita más joven a la que “le di clases” fue a mi hermana menor, ayudándola para algún examen de Química o Física, y es muy diferente tratar con niños que con adultos. Por eso espero de corazón que Jesús pueda dejar huella en sus alumnitos, que aunque sea una asignatura extracurricular, tiene mérito formar a esos pequeñines.